26.7.07

Siempre nos quedará Londres

No quiero nada.
Sólo poder confiar.
¿Qué habrá en mi cabeza?
¿Qué habrá en la tuya?
En la mía solo hay amor por ti. Ganas de estar contigo. Que lo pasemos bien.
Tu no está bien ahora y lo se.
Yo tampoco estoy lo mejor que podría llegar a estar.
Mis cosas cotidianas, que tengo que estudiar, que tengo ganas de bañarme en la playa o donde sea de una vez por todas, que me apetece ir a ver Jazz al Palau Robert o cine al aire libre al Castell de Monjuïc. Que no me gusta el nombre que ha elegido mi hermana para su hijo. Que tendría que ir a ver un día de estos a mi yaya. Que me tengo que hacer las mechas y cortar el pelo. Que tengo que ordenar y limpiar en casa.
Que tengo ganas de hablar contigo.
Tengo ganas de que quieras hacerme feliz.
Tengo ganas de escribir pero no se el qué.
No tengo miedo.
A veces no se puede tener lo que se quiere.
La diferencia es no poder o el no querer. Hay gente que no quiere aunque puede.
Hay gente que no puede aunque quiere.
Siempre nos quedará Londres...
Dentro de 15 años... esas escaleras esperarán como cualquier día más a que aparezcas...
pero seguro que te olvidarás...
Genial.
Sinceridad.
Ésta noche me he desvelado pensando qué tengo que hacer.
No quiero hacer nada.
Quiero que suene el teléfono con tu voz.
Pero, como bien dijo a Alaska, ¿a quién le importa lo que yo diga?
El silencio no es la solución.
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