6.7.07

los días más largos, las noches más cortas...

Los días más largos, llegan y se van, como los días más cortos; todo dura lo que tiene que durar.
Estaba contigo en aquellas escaleras de aquel lugar extraño y sentía tu ser en mi como si hubiesemos estado allí toda la vida. Teníamos que estar allí en ese preciso momento de nuestra eternidad.
Nunca más.
Desde el primer momento que te ví rompí sin quererlo, a la fuerza, todos mis escudos, todas mis infranqueables premisas ... no quería ir y fui, no quería llamarte y te llamé, no quería encontrarte y te encontré... estaba cansada de que me utilizaran, ... de las cosas vacías, de las bocas llenas de mentiras... , de tener que darle importancia a cosas que no la tienen: ese día empezaba mi nueva vida y estaba sola, o me sentía sola, pero bien. Esa soledad positiva.
Era de esos días que te da igual lo demás, los demás, estás bien con tus cosas, tu vida se ilumina... porqué las cosas parecen que empiezan a funcionar, tenía ganas de celebrarlo, como si un sueño se cumpliera.
Me iba a marchar, había decidido que me tomaba unos tragos de la copa y me marchaba.
La máquina de tabaco estaba vacía.
La columna aguantaba mi vida.
Aquellos días de días cortos y rápidos. De noches largas y frías. De miradas de interrogación.
Pasaban los veleros con las velas arrimadas, cargadas de orgullo y alevosía.
Yo indiferente, solo esperaba a que la cazadora se cayera en su própia trampa. Las flores no eran suficientes. El perfume se marchitaba.
No tengo nada que decirte, porqué te lo digo todo.
No quiero que me digas nada que me haga sufrir.
El día que más vale es el de hoy y el resto de tu vida empieza mañana.
Los desprecios me ahogan, las mentiras me fusilan y perder la confianza me remata.
Caigo al suelo sin alma.
Arrebatada sin más y vendida al mejor postor.
Prefiero arrastrarme en la nada a vivir coronada de algas.
Desde el primer momento que tus dedos cogieron mi codo (ahora mismo incluso recuerdo la sensación que sentí) desprendiste hacia mí un aire de tranquilidad que me hizo dejarme llevar y confiar a ciegas en ti, aunque parezca vulgar y atroz, sentí ilusión y me hiciste sonreir.
Los tekilas y tu salero, las tonterías graciosas que decías, una detrás de otra. Sólo intentaba mirarte a los ojos, solo quería pasarlo bien.
Mis amigas se pensaban que ya te conocía de hacía tiempo.
Decían que estabas muy bien que aprovechara.
Pensaba que no era el mejor momento quizás.
Tu beso en mi cuello, tu mano en mi espalda y sentí ganas de besarte. Y la fuerza del primer beso nos arrastró contra la pared.
Luego al amanecer intentaba descubrir el color de tus ojos.
Por aquellas aceras húmedas de las barcelonas, de alguna forma sabía, intuía algo más.
Puede que fuera sólo ilusión, pero detrás fue el corazón.
Y aquí estamos. Qué te puedo contar que no sepas.
Los días extraños, los instantes de incertidumbre, las miradas vacías y llenas.
Los abrazos eternos, los besos interminables, tus labios sedientos, tu piel infinita.
Y cada vez más y cada vez mejor, sólo espero y deseo estar entre tus brazos de nuevo.
Escucharte, hacerte reír, y sentir como me miras, ahora sí, sin miedo.
Cada momento fue fugaz, pero en mi es eterno.
T'estimu.
*forMfromJ*677