10.7.07

Aprender a amar.

Amas como te enseñan a amar.
Todo se aprende en esta vida.
Hay gente que se acostumbra a querer aquello que le hace sufrir, porque las personas que se suponía que la tenían que querer sólo hicieron y hacen que sufra.
Le enseñaron a amar el sufrimiento.
No se hacer ver a las personas que la vida es mejor de lo que te han enseñado.
No se hacer ver mi optimismo vital.
Una romántica vitalista, qué contradicción: más actual, chica dandy, más que viajera, aventurera, aquí o donde sea.
A mi me han enseñado a amar, a querer a todo aquel que me quiera, que me cuide, y no puedo dejar de querer a las personas que no se dejen querer. Lo imposible no me tienta.
Me han enseñado a dar sin esperar recibir nada a cambio.
Aprendes a amar a través de los años, las experiencias de la vida.
Aprendes a odiar. Egoísta.
Te arrebatas sentimientos confusos que en su día sirvieron para autocomplacerte en la vanidad de la nada subjetiva y omnipresente.
Recuerdas aquellas personas que te hicieron sentir de alguna u otra forma;
ahora entiendes la realidad, la realidad real, debajo de tus nubes perfectas.
Crece tu cuerpo, crece tu mente y tu espíritu.
Aprender a amar es aprender a vivir.
Aprender a ver que aquellos oasis de fantasía de sentimiento; sólo eran fruto de mi imaginación, solo eran cabos sueltos que atar con la mágia de mi mente, piezas de diferentes puzzles que pretendía encajar a fuerza de voluntad y alevosía.
Dicen que de pequeños también se puede amar con la misma intensidad que en plena pubertad hormonal.
El amor mueve el mundo.
Amando mueves el mundo.
Todo es maravilloso cuando amas y te aman.
Todo es espectacular.
Eres feliz, se te olvida todo lo demás, hasta se te olvida mirar el mar.
Despertarme entre tus brazos.
Despertar a tu lado cada amanecer, hacer rodar mis labios por tu piel.
Caminar de tu mano.
Seguir tus pasos.
Paseándote.
Tiemblo y respiro apacible como las olas que intentan arrebatarle el tiempo a la tierra.
Yo quiero arrebatarle el tiempo a los días para que las horas contigo sean eternas.
Junto al mar.
Hablamos, fumamos y reímos de todas las cosas.
Tus carícias, tus miradas ensañadas, entintadas en verdes indescriptibles, cambiantes, iguanas, que me acechan y me deshechan.
Las conchas aparecen por azar, los castillos de fuegos artificiales nos sorprenden por donde sea que estemos.
Adivino tus sonrisas antes de despertar.
El muro que sostiene tu rostro es tan dichoso de acariciarte que se mantiene firme en las arenas movedizas por tal azaña.
Los pescadores vigilan, para que nos podamos besar sin miedo.
La playa es nuestro reino.
Aunque el sol no acabe de sonreir este julio de verano enamorado.
Yo sonrío mejor que nunca, más que nunca. Por dentro y por fuera.
London calling!!

10777jud